El secretario
de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, Carlos López Blanco, ha presentado
hoy el estudio “Redes de acceso de banda ancha”. Dicho
estudio ha sido elaborado por catedráticos de las Universidades
Politécnica de Madrid, Pompeu Fabra, Oviedo y Sevilla e
impulsado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología y Telecable.
El estudio nació con la intención de analizar el
sector de la banda ancha, la competencia efectiva entre los operadores
de telecomunicaciones, las ventajas y desventajas de 10 tecnologías
de banda ancha, inalámbricas y de cable, que permiten un
acceso de alta velocidad a Internet o que, aunque todavía
no tengan un grado de implantación comercial suficiente,
se consideran futuras redes de acceso.
De cada una de las tecnologías analizadas se ha valorado
las prestaciones, madurez y grado de implantación, así como
su capacidad para prestar los diferentes servicios de telecomunicaciones
y sus posibilidades de evolución.
Estado de las diferentes tecnologías
De las tecnologías
inalámbricas evaluadas, el informe
considera que LMDS ofrece el mejor balance global entre velocidad
de acceso y cobertura, con capacidad para ofrecer servicios
de banda ancha, con la excepción de la distribución
de la señal de televisión. A pesar de las ventajas
que esta tecnología ofrece de despliegue muy rápido
y buena proporcionalidad entre inversión y demanda,
estas redes han tenido un éxito reducido y previsiblemente
quedarán
como soluciones tecnológicas para casos específicos.
El estudio señala que las redes de banda ancha con acceso
a través de cable (telefónico o eléctrico)
tienen como principal ventaja su facilidad de despliegue, si bien
su capacidad está limitada por las características
de los medios de transmisión que tiene.
La tecnología mejor posicionada para ofrecer servicios de
forma integrada es ADSL, que sólo tiene ciertas limitaciones
a la hora de distribuir la señal de televisión.
Por su parte, las redes de fibra óptica sí tienen
capacidad suficiente para dar al usuario todo tipo de servicios
sin limitaciones. Su gran inconveniente, sin embargo, es el coste
de la infraestructura dado que requiere grandes inversiones para
hacer llegar hasta el abonado la red.
Alternativas tecnológicas por zonas
El estudio
arroja una serie de conclusiones acerca de los elementos que
frenan la implantación de las redes de acceso en grandes
núcleos urbanos y en núcleos poco densos
con población
dispersa.
Después de varios meses de trabajo, los autores han determinado
que la tecnología ADSL no tiene limitaciones significativas
cuando se trata de grupos de abonados ubicados en núcleos
urbanos. Sin embargo, sí presenta problemas cuando se
trata de acceder a abonados dispersos.
La fibra óptica ofrece todos los servicios de manera integrada,
con soporte de televisión desde el primer día. Sus
costes son asumibles para grandes núcleos urbanos, mientras
que el atractivo de la inversión se reduce a medida que
lo hace la densidad de población.
En cuanto a
la posible evolución a medio y largo plazo
de ambas tecnologías se ha marcado un horizonte en el que
el abonado tendría una red de acceso fija hasta el domicilio
que permitiría no sólo la integración total
de servicios sino que contaría con un ancho de banda de
10 megas, una capacidad que podría llegar a los 100 megas
para las pymes.
El caso de Asturias
Como
caso práctico, el libro analiza el caso de Asturias
y señala que en las grandes concentraciones urbanas de Avilés,
Gijón y Oviedo, el proyecto de negocio basado en la fibra óptica
es el que mayor implantación ha tenido, como tecnología
especialmente apta para núcleos urbanos.
A la vista
de los resultados obtenidos, los autores ofrecen algunas indicaciones
sobre cómo
proceder para extender la cobertura de la red de cable hacia
otras zonas, concretamente las cuencas
mineras asturianas.
Grado de competencia internacional
El estudio
analiza también el grado de competencia de algunos
mercados internacionales y señala la tendencia general que
están experimentando algunos países a formar una
especie de duopolio formado por los operadores de fibra óptica
y de par de cobre, a los cuales acompañan operadores de
otras tecnologías pero con una presencia marginal y, en
general, insuficiente para dinamizar el mercado de banda ancha.
Algunos países, de hecho, conscientes de esta situación
han adoptado políticas activas para romper esa tendencia.
Unas veces estimulando la multiplicidad de operadores de acceso
y otras incentivando la demanda de servicios de banda ancha.